A pesar del pisoteo de su grandeza en los últimos años, el Rebaño Sagrado enalteció su legado en 2003 ante uno de los más grandes rivales, como Cruz Azul.
Cuando más estaban cerca del abismo, la mística salió a relucir en el heróico Estadio Jalisco en un partido de repesca que, para muchos, es el más emocionante de la historia de esta particular fase clasificatoria.
Una serie que parecía finiquitada
El repechaje de la Liga Mx se disputaba en una serie de ida y vuelta, y en el Clausura 2003, las Chivas clasificaron al repechaje al terminar como tercer lugar de su sector con 29 puntos.
Mientras que, los cementeros, terminaron segundos con 27 unidades en su grupo, por lo que Guadalajara quedó mejor parado para encarar la fase clasificatoria.
Sin embargo, en el primer partido todo parecía finiquitado con una goleada 4-1 de La Máquina en casa con un destacado doblete de Juan Carlos Cacho y dos goles más de Francisco Palencia y Alejandro Corona.
Una Máquina apabullante que parecía ya tener asegurado su boleto a la Liguilla del futbol mexicano.

El resurgir del Rebaño Sagrado
Aunque las cosas se pusieron todavía más cuesta arriba en el segundo partido por el gol tempranero del “Gatillero” Palencia, Chivas apeló a su grandeza y a esa sobrenaturaleza peculiar de Cruz Azul.
Por posición de la tabla, el equipo tapatío necesitaba cuatro goles para empatar el global 5-5 y avanzar por haber quedado en mejor posición que su rival.
Parecía una labor titánica, pero Joel Sánchez, Omar Bravo y Johnny García provocaron la algarabía de un repleto estadio Jalisco que estaba presenciando uno de los regresos más icónicos de todos los tiempos.

Con el sol a plomo aquella tarde del 25 de mayo del 2003, el golazo de García en el último suspiro del primer tiempo, sentenció un ánimo muy decaído en el seno cementero.

La hazaña concretada
La proeza no pudo concretarse de otra manera sino por el auténtico golazo de Jair García Gamboa, quien desde larga distancia, tomó una pelota dividida en el medio sector.
El mediocampista tapatío se quitó con un sombrerito al rival, adelantó el balón unos metros y se alistó para sacar un riflazo de tres dedos que se incrustó al fondo de las redes. Imposible de atajar para Óscar “Conejo” Pérez.

En 61 minutos de partido, la hazaña se había concretado: Chivas empató el encuentro global y sólo era cuestión de aguantar el resultado para avanzar a la Fiesta Grande.
La maldición del Azul
La malaria cementera se acrecentó con un resultado sumamente agrio para su causa, pues a pesar de que lo intentó, simplemente no pudo concretar al arco.
Quizá la jugada más recordada es la atajada, en la raya de cal, de Oswaldo Sánchez, que con un lance espectacular hacía su poste izquierdo, mantuvo al Rebaño en Cuartos de Final.
La escuadra de La Noria, dirigida por Enrique Meza, le dijo adiós a un torneo en el que consumó su sexto año sin título de Liga Mx. Una racha que apenas comenzaba y daba esbozos de un posterior sufrimiento inaguantable.
¿Y qué fue de las Chivas?
Dirigidos por Eduardo “Yayo” de la Torre, el chiverío quedó fuera en la primera fase ante Monarcas Morelia tras perder la serie por marcador 5-3 global.

A pesar de haber empatado en la Ida 1-1, en la Vuelta todo se fue por la borda para los Rojiblancos con un 4-2 en el Morelos que sentenció toda esperanza de un nuevo campeonato, el cual llegaría tres años después.
