Héctor Zavala puede presumir tener una de las colecciones de Chivas más baratas que hay entre todos los aficionados que se dedican a este hobby, ya que incluye playeras que le llegaron a costar cinco pesos al encontrarlas entre la ropa usada de algunos tianguis.

Una pasión que empezó desde muy joven en su natal Guadalajara. Primeramente cuando decidió hacerse aficionado al Rebaño Sagrado en los años 90, cuando en tierras tapatías había una terrible moda de irle al Atlas y al América.

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Así lo recordó Zavala, quien es un reconocido ChivaHermano, al haber sido parte de la barra en varias partes de su vida y que recientemente fue entrevistado en el canal de Youtube Sr Díez en donde contó más detalles de su amor por estos colores y de su impresionante colección.

“Analicé a qué equipo le iba a ir. Mi papá iba solo a todos los partidos del Guadalajara, pero lo curioso es que nunca me llevaba al estadio, entonces de chico dije que iba a elegir un equipo, ya que no me lo fomentan, y entre todas las opciones, el Guadalajara era la mejor y el que más me enamoró”.

Su pasión por las Chivas pronto lo llevó al mundo del coleccionismo. Apenas iba en la preparatoria cuando empezó a comprar las playeras de esas temporadas, pero se dio cuenta que los modelos de antaño eran más impresionantes y comenzó a intercambiarlas por sus jerseys modernos.

“Dejé de contarlas cuando llevaba 238”, pero actualmente considera que tienen más de 250 playeras del Rebaño Sagrado. Aunque lo más impresionante es que llegó a conseguir algunos modelos en lugares inimaginables y a precios increíbles.

“En los tianguis de ropa usada encontré playeras en 5 o 10 pesos, mi colección debe de ser una de las más baratas del futbol mexicano& mi primer jersey que compré fue la de Atlética del 98 patrocinada por Coca-Cola, pero lo cambié por una Aba Sport de Ramón Ramírez usada en partido”.

En esta entrevista Zavala presumió modelos como una playera Umbro de 1993 con el número “24” de Castañeda, que afirma nunca se usó en ningún juego y que no ha visto otra igual entre los coleccionistas, al ser la de visitante. Curiosamente sólo le costó 150 pesos.

También cuenta con una Adidas de 1990 con el dorsal de Omar Arellano, padre. Aquí lo peculiar fue que la persona que se la vendió tenía cuatro diseños iguales, pero con el número de Benjamín Galindo, aunque justamente esa semana se enteró que provenía de una familia atlistas y mejor se quedó con la de Arellano.

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SU HISTORIA EN LAS BARRAS

Su historia comenzó siendo un niño que llegó a ir por primera vez al Estadio Jalisco cuando tras salir de la primaria pudo entrar gracias a los “gallitos” de en ese entonces, que era la posibilidad de ingresar gratis a los últimos 15 minutos del partido. En esa ocasión, un Chivas vs Toluca.

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Desde entonces vivió los partidos de manera diferente y ya le gustaba ese estilo de apoyo a un equipo de futbol, incluso sin conocer el fenómeno de las barras de otros países.

“Me latía el aliento los 90 minutos, por el 2000 empecé a ver las barras sudamericanas, y dije eso es lo que a mí siempre me había gustado, para esos tiempos ya estaba la Legión 1908, en la cual duré una semana y me valió para que toda mi vida me reconocieran como un Legionario, aunque más bien me identifiqué con La Irreverente, tras muchos años de estar en la barra”.

Zavala recuerda que en aquellos años, eran más tranquilos en comparación a los del Atlas. Incluso alguna vez, cuando tenía 14 años, llegó a pasar con su bandera de las Chivas enfrente de la barra de los rojinegros y fue correteado por casi 100 “cabr#$%”, hasta que varios rojiblancos salieron al quite.

Trataba de no tener problemas, pero vivió algunos sustos como cuando viajaba con la barra a otros estadios del país. Entre ellos, una gresca que terminó en balazos, un sábado 10 de noviembre de 2001.

“De visitante recuerdo que en Irapuato nos tiraron balazos hacia el camión. Previamente la barra de Irapuato hizo un tratado de paz, con un trapo que no querían violencia. Al inicio estuvimos de acuerdo, pero nos esperaron afuera para los madrazos y nos los ching#$%. Fue tanto su ardor que estando en carretera nos empezaron a disparar. El chófer del camión alcanzó a sacar del camino a la camioneta que nos venía siguiendo”.

No todo fue malo, su pasión por el equipo lo llevó a acompañar al Guadalajara hasta los Emiratos Árabes Unidos, siendo barrita y uno de las tres mil personas que hicieron esta travesía para mostrar su apoyo.

Entre varios temas que platicaron en esta entrevista, al ChivaHermano le preguntaron sobre si le tocó la presencia de futbolistas dentro de los grupos de animación, pero sorprendió con su respuesta.

“Casi ningún jugador le ha gustado el tema de las barras. Recuerdo que en 2004, una vez el “Tiburón” Sánchez nos dijo que les cag%&$ que les gritáramos que pusieran huevos y le pregunté que por qué, ya que pensé que era una especie de ánimo, pero me respondió que no lo traducían de ese modo. Fue un shock para mí, al saber que yo me desgarraba la garganta los 90 minutos y los estaba presionando”.

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