Aunque parezca increíble, el ex futbolista Oribe Peralta se quejó y señaló que uno de los motivos por los que no triunfó en Chivas fue que no lo dejaron jugar a pesar de estar en óptimas condiciones durante los cinco torneos de su última etapa como profesional. 

Uno de los fichajes que más ha molestado a la afición del Guadalajara volvió a generar polémica cuando este martes salió a dar estas polémicas declaraciones en un programa de TUDN en donde recriminó la falta de oportunidades. 

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“Era una espinita que tenía clavada. Sabía que no iba a ser lo mismo por el ritmo de competencia, no era la misma edad; pero después yo estuve siempre al 100 por ciento, con toda la disposición de jugar y no me dejaron jugar. Siempre estuve disponible y jamás hubo una oportunidad””. 

Peralta llegó proveniente del América cuando su nivel ya venía a la baja y en el Rebaño nunca pudo recuperar su mejor versión. De hecho es más recordado por fallas increíbles, que por los apenas dos goles que marcó vistiendo los colores rojiblancos. 

Sin embargo, para el “Cepillo” sólo el técnico Tomás Boy le dio la posibilidad de probarse y el resto de entrenadores lo limitaron de mostrar que todavía podía rendir en el terreno de juego. 

PRIMERA ETAPA EN CHIVAS

Oribe Peralta también contó cómo fue su llegada al Guadalajara cuando era un juvenil, pero que por motivos de fuerza mayor terminó saliendo y continuando su carrera en otros equipos de la Liga MX. 

“Justo había cumplido 18, llego en enero, estaba Ruggeri. Estuve entrenando con una tercera y lo que restaba el torneo, como no estaba registrado ante Federación podían hacerlo en cualquier momento. Pensé que sí iba en serio, pero corren a Ruggeri y el equipo lo iban a vender; entonces el que era dueño del equipo les dice a los de Cesifut que me lleven porque puede ser que me quede y no les paguen lo que iba a costar””.

Así que por más que entrenó con el Primer Equipo junto a grandes nombres como Oswaldo Sánchez, Ramón Morales y Omar Bravo, la adquisición del club por parte de Jorge Vergara cambió sus planes y le dejó una “espinita clavada” que se quitó hasta el 2019.