A más de 9 mil kilómetros de distancia de Guadalajara nació André Alcaráz hace 22 años cuando sus padres cursaban un postgrado en la provincia de Languedoc-Roussillon, en Narbonne, Francia. Sin embargo, fue registrado en el Consulado Mexicano, para a sus tres años de edad volver con su familia a tierras tapatías.
Desde muy pequeño reflejó su gusto por jugar con un balón así que lo metieron en una escuelita de futbol. Empezó como delantero, pero su verdadera vocación estaba bajo los tres postes. Heredó la pasión rojiblanca y muy pronto llegó a probarse en Chivas San Rafael.
“Siempre le he ido a Chivas, toda mi familia es Chiva, recuerdo cuando mi papá me llevaba al Estadio Jalisco a verlos, era una sensación increíble, es de los momentos más padres de mi vida porque la primera vez que me llevó al estadio se me quedó grabado lo que significa Chivas”, recordó en una entrevista que hizo hace algunos años.
Comenzó a tomar forma su sueño de jugar algún día en el Rebaño. Sin embargo, contaba con un problema de sobrepeso que le quitaba oportunidades de mostrarse en la cantera del Guadalajara. No lo frenó y lo utilizó como motivación.
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“Veía muchos porteros que venían a Verde Valle a hacer pruebas, a mí nunca me mandaban y no entendía porqué, y gracias al profesor Jorge Peredo, quien me dijo que tenía que bajar de peso, porque no te voy a mandar si sé que no vas a quedar, me mandó con el nutriólogo y bajé 12 kilos, también el profe Édgar, después de ese proceso me dijo un día ‘te vas a presentar en Verde Valle a las tres’”.
Alcaráz convenció y se ganó oportunidades en las fuerzas básicas de las Chivas. Se robó reflectores en una generación que tenía a Benjamín Galindo Jr. que corrió con otra suerte.
Mientras el joven guardameta siguió de a poco. No descuidó sus estudios y entró a la Licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación, en donde hasta recibió un reconocimiento de mejor promedio en su primer año en la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA).
Se fue a Alebrijes de Oaxaca a préstamo un año donde sumó minutos y llamó la atención de la institución rojiblanca. Volvió para este verano e incluso formó parte de la pretemporada con el primer equipo. Ya hasta le tocó la “novatada”.
Su sueño ahora está más cerca. Entrenó con los que fueran sus ídolos y quedará como el tercer portero de las Chivas.
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Mientras tanto seguirá su desarrollo en el Tapatío, a la espera de que llegue su momento.
